Justificación

Historia: Justificación

El concepto de calidad ha estado a lo largo del tiempo íntimamente ligado a la evolución de la gestión empresarial. Antes de los años setenta la empresa se centraba principalmente en producir: la demanda era creciente o al menos estable y el control del mercado lo ostentaban los productores, con lo que el concepto de calidad tenía una importancia secundaria. En los años setenta, tras la crisis del petróleo, se produjo un recrudecimiento de la competencia a nivel internacional, una grave recesión económica acompañada de una gran inflación y un incremento considerable de los costes financieros. El cliente pasó a ser quien controlaba el mercado al disponer de una gran variedad de posibles alternativas con lo que demandaba, cada vez con mayor intensidad, productos y servicios de calidad.

Las nuevas tendencias empresariales van encaminadas a la apertura de mercados, importaciones, exportaciones y haciéndose cada vez más presente en la vida cotidiana, ya que las propias estructuras empresariales modernas están generando cambios en sociedad. Este panorama nos muestra claramente cómo las reglas de la competitividad han cambiado. Aceptar este nuevo orden implica reconocer el papel del conocimiento y de la información como generadores de desarrollo. Ahora más que nunca es necesario asumir que quien posee la información tiene poder en el plano empresarial, es claro el papel protagonista del conocimiento en el crecimiento de los sectores productivos. Por ejemplo, la incorporación de tecnología punta, el conocimiento aplicado, la capacitación de la mano de obra, la división del trabajo, la sistematización de prácticas empresariales convertidas en modelos de gestión, los nuevos métodos y técnicas administrativas, entre otras son indicadores de la relación íntima entre conocimiento, manejo racional de la información y crecimiento económico empresarial. Para llevar a cabo este proceso de Mejoramiento Continuo se debe tomar en consideración que dicho proceso debe permitir abrir las posibilidades de sucesivas mejoras, a la vez que se garantice el cabal aprovechamiento del nuevo nivel de desempeño logrado.

Hay que mejorar porque, "En el mercado de los compradores de hoy el cliente es el rey", es decir, que los clientes son las personas más importantes en el negocio y por lo tanto los empleados deben trabajar en función de satisfacer las necesidades y deseos de aquellos. La búsqueda de la Excelencia comprende un proceso que consiste en aceptar un nuevo reto cada día. Dicho proceso debe ser progresivo y continuo y debe incorporar todas las actividades que se realicen en la empresa a todos los niveles.

Para que la gestión integrada se logre a plenitud, es necesario que se rescaten los valores morales básicos de la sociedad y es aquí, donde el empresario juega un papel fundamental, empezando por la seguridad de sus trabajadores (Prevención de riesgos laborales); apostando por el desarrollo sostenible (Gestión Ambiental) y no dejando nunca de lado las condiciones impuestas por los clientes (Calidad).

El tejido empresarial no puede quedarse atrás en el proceso de mejoramiento continuo, debiendo apostar por organizaciones competitivas y eficientes. Nos referimos a una competitividad interna como capacidad de organización para lograr el máximo rendimiento de los recursos disponibles: personal, capital, materiales, ideas, etc., y los procesos de transformación.

Con el paso del tiempo se han desarrollado técnicas, herramientas y normativas que ayudan a las empresas a conseguir este mejoramiento continuo. SIG3 CONSULTORES quiere ponerlas a disposición de las empresas y formar parte de su desarrollo y adaptación al mercado.